Cuando pensabas que no te veía…
Si hay alguien a quien respeto, ese es mi padre, que siempre me ha dado confianza y apoyo en todo lo que hago. Así que felicidades a todos los “buenos” padres en su día no oficial…

Cuando pensabas que no te veía. Te vi pegar mi primer dibujo en el refrigerador, e inmediatamente quise pintar otro.
Cuando pensabas que no te veía. Te vi arreglar y disponer de todo en nuestra casa para que fuese agradable vivir, pendiente de detalles, y entendí que las pequeñas cosas son las cosas especiales de la vida.
Cuando pensabas que no te veía. Te vi preocuparte por tus amigos sanos y enfermos y aprendí que todos debemos de ayudarnos y cuidarnos unos a otros.
Cuando pensabas que no te veía. Te vi dar tu tiempo y dinero para ayudar a personas que no tienen nada y aprendí que se debe ser bondadoso.
Cuando pensabas que no te veía. Te sentí darme un beso por la noche y me sentí amado y seguro.
Cuando pensabas que no te veía. Te vi atender la casa y a todos los que vivimos en ella y aprendí a cuidar de la familia.
Cuando pensabas que no te veía. Vi como cumplías con tus responsabilidades aún cuando estabas enfermo, y aprendí que debo de ser responsable cuando crezca.
Cuando pensabas que no te veía. Vi lágrimas salir de tus ojos y aprendí que algunas veces las cosas duelen, y que está bien llorar.
Cuando pensabas que no te veía. Sonreíste, y vi el esplendor y la fuerza que tiene un sonrisa.
Cuando pensabas que no te veía. Vi que yo te importaba y quise ser todo lo que puedo llegar a ser.
Cuando pensabas que no te veía. Aprendí casi todas las lecciones de la vida que necesito saber para ser una persona buena y productiva cuando crezca.
Cuando pensabas que no te veía, te vi y quise decir: ¡Gracias PAPÁ por todas las cosas que vi, cuando pensabas que no te veía!




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